Consejos para evitar que tu gato contraiga parásitos en el jardín

Consejos para evitar que tu gato contraiga parásitos en el jardín

El jardín constituye uno de los principales focos de contagio de parásitos a nuestras mascotas. Veamos como prevenirlo

El jardín constituye uno de los principales focos de contagio. Aunque a menudo se tiende a pensar que la prevención de parásitos en gatos queda limitada a la aplicación de productos de uso tópico, lo cierto es que para garantizar el máximo de protección es necesario introducir hábitos preventivos en el día a día y recibir supervisión por parte de un profesional especializado.

Si te estás preguntando cómo evitar que tu gato contraiga parásitos en el jardín, presta atención. A continuación te ofrecemos una serie de consejos que te serán de gran utilidad:

Prevención interna de parásitos en gatos

Los parásitos internos son especialmente difíciles de detectar. El recurso preventivo más efectivo es la administración de pastillas desparasitantes y productos de consumo vía oral como jarabes. La frecuencia de uso promedio suele situarse en torno a los tres meses. No obstante, este tipo de soluciones farmacológicas deben estar prescritas y supervisadas por un veterinario titulado.

Además, también se pueden adoptar una serie de hábitos preventivos relacionados con los hábitos de higiene y limpieza como retirar sus heces y excrementos del jardín y aquellas áreas habitualmente ocupadas por nuestros gatos (incluyendo los areneros).

Prevención externa de parásitos en gatos

Aunque los parásitos externos son detectables de una forma relativamente sencilla, también son más fáciles de contraer. Aplicar medidas preventivas a este nivel también resulta fundamental. En el mercado es posible encontrar collares antiparasitarios, pipetas o pastillas. No obstante, es importante tener en cuenta que estos recursos no son 100% infalibles contra algunas amenazas como, por ejemplo, las que representa el mosquito de leishmania.

Por otro lado, también es posible adoptar medidas complementarias como la aplicación controlada de productos de uso tópico como espráis antiparasitarios y antimosquitos, así como bañar a nuestro gato con productos de limpieza con propiedades repelentes. Además, adoptar hábitos preventivos a nivel cotidiano puede minimizar las posibilidades de sufrir invasiones: Vigilar y garantizar unos buenos niveles de higiene en accesorios y complementos de uso diario, evitar una exposición a entornos con agua estancada o integrar productos específicos en los entornos más vulnerables son algunos ejemplos.

La presencia y proliferación de parásitos externos suele ser especialmente pronunciada durante los meses más cálidos. Los mosquitos son quizá uno de los ejemplos más claros, no obstante las pulgas, las garrapatas o los ácaros siguen la misma tendencia. 

Su propagación puede ser extremadamente rápida, por lo que, en situaciones de riesgo puede ser aconsejable restringir el grado de exposición por ejemplo, reduciendo el acceso a puntos de infestación o minimizando el contacto con otros animales (sobre todo en espacios reducidos).

Tanto los parásitos internos como los parásitos externos representan graves riesgos para la salud de nuestros gatos pero, también, para los seres humanos que se encuentran en su entorno. Algunos de los síntomas y efectos más comunes son la presencia de alergias, reacciones dérmicas, desórdenes como anemia, lesiones internas o externas, debilidad o riesgo a sufrir muertes prematuras.

Para obtener las máximas garantías preventivas es imprescindible desparasitar a nuestras mascotas con frecuencia y acudir al veterinario, al menos, dos veces al año para llevar una correcta supervisión.

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