Cada vez menos comercios entregan bolsas de plástico a sus clientes. Por el contrario, se están imponiendo los envases compostables ecológicos que se caracterizan por estar fabricados a partir de componentes naturales que se degradan más rápido que cualquier otro material, convirtiéndose en abono.


Vivimos en un proceso de cambio climático que hace cada vez más urgente adoptar nuevos hábitos de vida y consumo responsables. Es por ello que el consumo, pilar esencial de la sociedad capitalista del bienestar desarrollada en el último siglo, está adaptándose a las nuevas necesidades a marchas forzadas.

Si el triunfo de la sociedad del bienestar trajo durante décadas un crecimiento del consumo sin aparente límite en los países ricos, hoy en día comienza a imponerse un nuevo modelo que se sustenta en una mayor conciencia ecológica: el consumo sí tiene límites. Por eso, el consumo responsable es una tendencia cada vez más consolidada, que se extiende entre consumidores y las propias empresas, que cada vez ofrecen productos ecológicos. La ropa, la alimentación, el transporte o la energía están adaptando sus estándares a estos nuevos parámetros.

Hoy queremos fijarnos en un producto muy particular: las bolsas y envases que usamos para transportar compras o cualquier otro producto. En los últimos años, todos hemos observado un cambio sustancial: si antes los supermercados entregaban alegremente todas las bolsas que quisiera el consumidor, hoy están obligados a cobrar una cantidad por cada una que entregan.

Envases compostables


Por eso, cada vez menos comercios entregan bolsas de plástico a sus clientes. Por el contrario, se están imponiendo los envases compostables para packaging y clientes de tiendas y supermercados. Estos envases ecológicos se caracterizan por estar fabricados a partir de componentes naturales que se degradan más rápido que cualquier otro material como el plástico, convirtiéndose en abono.

Pueden estar hechos de:

  • Resinas vegetales.
  • Hierba seca, muy resistentes a los productos grasos.
  • Frutas, verduras o incluso algas con propiedades similares a las celulosas. Los envases compostables hechos con estos materiales son comestibles, lo que los convierte en muy atractivos para el sector agroalimentario.

Otra de sus grandes ventajas es que se degrada mucho más rápido que otros tipos de materiales ecológicos sin dejar ningún residuo tóxico: se reintegran al ciclo orgánico de manera natural sin dejar ningún rastro. Son, desde este punto de vista, el tipo de envase más ecológico posible.

Se trata además de un tipo de envase con gran versatilidad, lo que permite dar a los paquetes una dimensión estética muy atractiva para la clientela. Por último, el uso de materiales compostables responde en primer lugar a una preocupación ética, pero también permite a muchas empresas situarse en un mercado cada vez más importante de clientes preocupados por el medio ambiente.

Para saber si un envase es compostable deberás fijarte en la etiqueta. Estos materiales se muestran con un símbolo que representa una caja donde se produce el compost.

Otros tipos de envase


Además de los compostables, existen otros tipos de envases:

  • Envases degradables: son envases realizados con materiales que se descomponen por factores medioambientales como la lluvia, el sol o el viento. Suelen fabricarse con materiales inorgánicos.
  • Envases reciclables: estos envases que pueden transformarse en nuevos productos o materias para un uso posterior. Para ello, requieren de un tratamiento adecuado por parte de una empresa especializada. Este es el caso de casi todos los envases de plástico para alimentos, motivo por el cual debemos depositarlos en el contenedor adecuado para que sean puestos de nuevo en circulación después de un proceso y tratamiento.
  • Envases biodegradables: este tipo de envase se desintegra por la acción de agentes biológicos naturales, como los microorganismos.

 

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